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Noticias y actualidad

Diagnóstico y Rediseño de estructura organizativa

Pueden ser muchas e importantes las razones que nos pueden llevar a cuestionarnos si la estructura organizativa de nuestra empresa es la adecuada. ¿Tenemos la sensación de que nuestro papel en la empresa se centra fundamentalmente en apagar fuegos? ¿Creemos que el reparto de responsabilidades frena la eficiencia? ¿Observamos desequilibrio en el reparto de carga de trabajo? ¿Percibimos que nuestra figura es fundamental para el día a día?

Incluso muchas veces podemos sentir que no disponemos de suficientes horas para poder hacer frente a todo y es que en la actualidad toda empresa se ve envuelta no solo en la operativa diaria, sino también en procesos de desarrollo y cambio a los que debemos enfrentarnos constantemente. ¿Cómo conseguir responder adecuadamente a ello? Esto es un reto al que se enfrenta la mayor parte de las empresas. Contar con un reparto adecuado del trabajo, será el primer paso para poder lograr de manera conjunta y ordenada los objetivos de la empresa y que todo el equipo camine de manera eficiente en la misma dirección.

Pero, ¿cuál es la estructura más adecuada?

No hay una receta única, existen múltiples tipologías que debemos contemplar para poder adaptarla a nuestra realidad, desde las más burocráticas y tradicionales hasta las más flexibles, donde las barreras se diluyen, integrando incluso a los diferentes grupos de interés en la estructura de la empresa (Por ejemplo: estructura virtual, en red, …).

A continuación, os planteamos algunas claves que pueden ayudarte en el apasionante reto de diseñar la estructura óptima para tu empresa:

  1. Contar con un diagnóstico de la estructura actual. Identificar aspectos a corregir que pueden estar generando conflictos o ineficiencias es fundamental (conflictos de autoridad, indefinición de responsabilidades, falta de asunción de las mismas, …) pero no debemos olvidar los aspectos positivos del reparto actual que conviene poner en valor.
  2. Pensemos en el presente y futuro. Durante la fase de diseño, no debemos olvidar las circunstancias particulares de la empresa (la fase de crecimiento en la que se encuentre, su modelo de negocio, su orientación cultural, …) así como su negocio actual y futuro. Imaginemos por ejemplo el caso de una empresa familiar en fase de crecimiento en la que unas pocas figuras concentran múltiples responsabilidades vinculadas a diferentes procesos de la empresa (comercial, compras, …) siendo algunos de ellos claves para el negocio y en muchos casos compartidos por varios miembros. A medida que la empresa crece suele aparecer dificultades para responder adecuadamente a todas las responsabilidades y surge la necesidad de empezar a delegar entre el equipo, pero ¿Qué delegar? El miedo a perder el control o la dificultad para discernir que responsabilidades, mantener o repartir son algunas de las barreras a las que se enfrentan dichos directivos. En este caso, establecer un sistema participativo en la toma de decisiones, como el que aporta la estructura en Comité, puede ser adecuado en una primera fase, rompiendo la unidad de mando y diluyendo los miedos a perder el control de aspectos clave de negocio.Por ello, durante la fase de diseño, analizar las ventajas e inconvenientes que reportan los distintos tipos de organigrama y su viabilidad de implantación es fundamental para poder seleccionar la estructura más adecuada a la realidad de la empresa, y es que la elección de la estructura organizativa no debe suponer un freno al desarrollo de la empresa sino una palanca de cambio.
  3. Las personas son el motor de la empresa. No pensemos en la estructura organizativa como un fin en sí mismo: es un medio para ordenar nuestro trabajo diario y futuro, de forma que exista fluidez y orden y sea un espacio donde el personal pueda liberar su talento. Por ello es muy importante no solo contar con una estructura adecuada, sino establecer las variables de reparto para la asignación de responsabilidades y autoridades vinculadas a cada puesto en dicho proceso.Sin duda, la elección de la estructura organizativa y el reparto adecuado de las responsabilidades son aspectos críticos que afecta a todas las empresas. No obstante, el reto es conseguir que el equipo lo acepte y lo haga. No debemos olvidar que la clave para conseguir que un diseño se implante es conseguir implicar en el proyecto al equipo  para que lo hagan suyo y así facilitar su implantación.